miércoles, 23 de junio de 2010

È inutile che fai il Woody Allen con me!

Man is in love, and loves what vanishes
W.B Yeats

"Esta respuesta de Helen en la película Sliding Doors se refiere a un modelo de masculinidad bastante difundido en la cultura contemporánea: "el Woody Allen" - el modelo masculino neurótico. John Beyond lo define como un "hombre desmasculinizado, patético, inadecuado, vulnerable e inseguro".

La imagen de Alvy Singer en "Annie Hall" está construída en base a un hombre paralizado a causa de ésta neurosis, hasta el punto de resultar completamente incapaz de divertirse, de encontrar placeres y, sobretodo, satisfacción. Esta es la causa principal de la ruptura con la coprotagonista, Annie. Es, al igual que sucede con el personaje de Rob en High Fidelity, la incapacidad de moverse debida al miedo a la pérdida, la causa principal del fracaso en sus relaciones. Esta crisis, que caracteriza a los personajes de múltiples comedias, deriva de un malestar interior nacido del deseo masculino de intimidad y libertad, de amor y libertinaje, compromiso e independencia al mismo tiempo.

En Alta Fidelidad, Laura trata de poner fin a la retrospectiva autoindulgente de Rob invitándolo a concentrar la atención sobre el presente. Más que animarlo a indagar las causas de ese miedo a la muerte y las relaciones personales, trata de demostrarle cómo esos miedos se manifiesta en su vida. Le dice que está tan preocupado por reflexionar cada mínima decisión que, cuantas más puertas cree que está abriendo, más se le cierran. Sin embargo, los esfuerzos de la protagonista resultan en vano al percibir que el verdadero problema está basado en el conflicto entre la idealización de las relaciones de pareja que tiene desde la juventud y la realidad de las mismas en la vida adulta.

El hombre desmasculinizado viene, por tanto, representado en los textos narrativos como dependiente de una compañera femenina dominante, en términos de guía emotiva, organización y justificación moral."

Louise Compagnone

domingo, 14 de marzo de 2010

Correspondencia

Debido a este absurdo insomnio -que ni descansa ni me deja descansar- encontré por casualidad algunas de las cartas que James Joyce escribió a Nora Barnacle. Parece ser que por entonces algunos sí sabían como hacer lo más llevadera posible una relación a distancia. Disfrutadla.

"Queridísima: tu telegrama se encontraba en su corazón aquella noche. Cuando te escribí aquellas últimas cartas, era presa de absoluta desesperación. Pensaba que había perdido tu amor y tu estima… como bien merecía. Tu carta de esta mañana es muy cariñosa, pero estoy esperando la carta que probablemente escribirías después de enviar el telegrama.
Todavía no me atrevo, querida, a mostrarme familiar contigo, hasta que no vuelvas a darme permiso. Tengo la sensación de que no debo hacerlo, a pesar de que tu carta está escrita en tu antiguo tono familiar y pícaro. Me refiero a cuando hablas de lo que harás, si te desobedezco con respecto a cierta cuestión.
Voy a aventurarme a decir sólo una cosa. Dices que quieres que mi hermana te lleve ropa interior. No, querida, por favor. No me gusta que nadie, ni siquiera una mujer o una niña, vea cosas que te pertenecen. Me gustaría que fueras más cuidadosa y no dejases ciertas ropas tuyas por ahí, quiero decir cuando acaban de llegar de la lavandería. Oh, me gustaría que mantuvieras todas esas cosas ocultas, ocultas, ocultas. Me gustaría que tuvieses gran cantidad de ropa interior de todas clases, de todo tipo de colores delicados, guardada, planchada y perfumada.
¡Qué terrible es estar lejos de ti! ¿Has aceptado de nuevo en tu corazón a tu pobre amante? Voy a estar impaciente por tu carta y, sin embargo, te agradezco tu cariñoso telegrama.
No me pidas que te escriba una carta larga ahora, queridísima. Lo que he escrito me ha entristecido un poco. Estoy cansado de enviarte palabras. Nuestros labios pegados, nuestros brazos entrelazados, nuestros ojos desfalleciendo en el triste gozo de la posesión me complacerían más.
Perdóname queridísima. Tenía intención de mostrarme más reservado. Y, sin embargo, debo añorarte y añorarte y añorarte."

James Joyce.
22 Noviembre 1909
44 Fontenoy Street, Dublín.



martes, 9 de marzo de 2010




Para cuando todos se dieron cuenta de que no era la última vez, la lluvia ya empapó demasiado su pelo negro. Ya lo sabes, si el pelo está mojado no tenemos nada que hacer, se acabará encrespando de todas formas.

Un tímido soplo de aire tibio desató la calma que precede al huracán. Y el huracán arrasó, arrasó a su paso a viandantes y turistas, a músicos y profesionales con trabajos antiguos. Pero sólo dejó a su paso paz y cabellos revueltos, enredados, cada vez más relucientes a cada paso. A cada suspiro. A cada lágrima.

martes, 19 de enero de 2010


-Y por qué no lo has puesto verde?Nunca jamás es verde.
Y sin pensarlo ni por un minuto respondió:
-Pues para mi es rosa.
La conversación se acabó ahi.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Allen



“Y cada cien años, usted sabe, es como si alguien descargara la cisterna del inodoro y de pronto todo el planeta cambiase. Todos, toda la gente que te preocupa ahora y todos los problemas que tienes, todos los terroristas y esa gente que te da quebraderos de cabeza, y las relaciones con las mujeres que te hacen suspirar, y los maridos que han abandonado a sus esposas. De todo eso, pasado el tiempo, no queda nada”.

Woody Allen.

Bueno, ¿qué quieren ustedes? Era mi primera obra. Ya saben,en el arte se procura siempre que las cosas salgan perfectas, porque, eh, en la vida real resulta tan difícil... Detalle interesante, sin embargo, volví a encontrarme otra vez con Annie. Ocurrió en la parte alta del oeste de Manhattan.

martes, 20 de octubre de 2009

Valiente


- No entiendo nada de lo que está pasando...¿qué pasa?
- Nada, me di cuenta de que no me quieres
- ¿Por qué dices eso?
- Porque me decepcionaste
-Déjame que lo vuelva a hacer
- Vale, hazlo, pero...¿será la última vez?
- Sí


[...él corría nunca le enseñaron a andar...]

miércoles, 19 de agosto de 2009

Lo correcto, los errores y los tiempos no verbales

No sé. Las dos palabras que resumen todo pero no nos dicen nada. ¿Por qué? no sé. El apuesto y galán diente de león hablaba de paraísos insalubres, de noches en vela al borde de la cama sujetando paños húmedos. Sus miradas se cruzaron, pero ninguno de los dos era capaz de decir con seguridad lo que había pasado. Tal vez era arriesgar demasiado, quizá el miedo había podido con ambos. A lo mejor siempre hubo demasiadas dudas. Demasiadas para un texto tan corto.

Mientras las gotas se reflejaban en un documento de word, ella se tambaleaba empapada en una habitación extraña, verde (si al menos hubiera sido roja...) plagada de recuerdos y de vida ya casi olvidada. Otra vez sus ojos se encontraron, se vieron con la nitidez que la distancia les permitió. Sin darse cuenta se acordó de su sonrisa, esa que siempre le dijo que no perdiera. Y se acordó de la niña de la película mientras apartaba folios, planes de estudios y convalidaciones. La niña que accidentalmente cruza un tunel y se ve obligada a vivir en un universo paralelo, la misma que logra salvarse y, al volver se da cuenta de que todo es como antes, aunque haya pasado un año (o medio).

Siempre declaré que era adicta a los paréntesis y a los puntos suspensivos. Que me gusta Al Pacino cuando hace de Michael Corleone. También el tabaco, el humo, y el olor a gasolina...pero eso no es ningún secreto.