sábado, 16 de mayo de 2009

Palillo y cerilla enamorados

Franz Ferdinand- Turn it on

Palillo quería a cerilla
con un amor muy vehemente.
Amaba su delgadez
que veía muy ardiente.

Entre palillo y cerilla
¿puede arder una pasión?
Así fue. Y en un segundo
ella lo volvió carbón.

La melancólica muerte del chico ostra. Tim Burton

martes, 5 de mayo de 2009

BLOGUZZ-1b76c26ae0

Bloguzz

:)

Qué tal todo??dos meses ya, eh?? ufff

viernes, 6 de marzo de 2009

Madrid Blanco

Y se perfilaban torres y carteles,
naufragados en el smog y el vapor
invernal, alimentados por una luz
siempre
tímida casi ciega
de crepúsculo monótono y
cansado,
sobre una ciudad que no interesa
ya ver.
Agucé el oído de las cosas, caídas,
dormidas
y, claro, las despertaste tú
en mi sueño de ensueño;
se alarmaron incesantes y no
pegaron
ya ojo, fascinadas
por tu rostro, admiradas
por su dulzura agria. Despertaron.
El oso mastica lánguido
un madroño caducado,
a la espera de bocados más
suculentos
o de zapatos como topacio nuevo,
o de neceseres
de belleza italiana en su defecto.
Agucé el oído de las cosas,
caídas,
dormidas…
El anzuelo de tus labios ya las mece
a media luna
entre tejados de escarcha,
entre tejados de bruma.
Y Preciados,
que de galán desfila
acostumbrado,
se ve caer en tu red de mi locura.
Mendigos sin piernas,
que son eslóganes de su causa de
aguinaldo;
para la paga extra tres Corte-Inglés
(que amueblan el Sol helado)
con vitrinas, escaparates cálidos
y maniquíes con piernas, felices;
un secreto del que no somos
partícipes.
Y fuera hace un frío de mil
demonios.
Pero estas tú,
eludiendo la razón del verácil ser
humano.
Están mis palabras
inspiradas en tu perfume: íntimo
fluido.
Catarata espumosa vocablos mi
garganta,
despistada en flores rojas...
Leí Sonámbulo,
y sonámbulo recorro el Madrid
de las Navidades blancas.

Alberto Guirao Alcón

http://www.ladespensa.org/archivos/16-12-08-13-44-42.pdf

Sí. Tú

martes, 20 de enero de 2009

Escritura automática

Imagínate que estás en los "10001 montaditos" (no voy a poner publicidad pa q luego no me pague...)y ves una carta y el bolígrafo que lleva enganchado. Estais dos personas aburridas. Se te ocurre jugar a la "escritura automática", esto es, coges una de las magníficas cartas, escribes una frase arriba, doblas el papel sin que se vea y lo pasas a tu compañero para que escriba otra, lo primero que se le venga a la mente. ¿Qué obtienes? Esto:

-Ana fuma y huele a cal con cemento
-cuando de repente se encontró un perro rosa y le dijo: ¡guau!
-aunque la euromanía la acosaba en cada esquina
-pero él ya sabía lo que quería
-que come mucha cebolla para que no le corten los pies
-y el mono se tiró a la cebra
-esta es la historia de Ana, una pobre niña que merendaba alfileres
-porque su sueño era vivir en una isla desierta
-se pasaba las noches en vela tarareando el hilo musical de su habitación de hotel
-cuando por fin le sirvió su plato de hormigas con aceitunas
-todos la querían porque era propensa al sexo duro
-susurrando en su oído canciones de parchis
-cagaba hielos, los cagaba como pedacitos de nube
-Él no la entendió porque ella sólo hablaba catalán

lunes, 29 de diciembre de 2008

El invierno helado

Para cuando él decidió contármelo yo ya sabía demasiado. Siempre quedan flecos esparcidos por el suelo cuando juegas con cosas de esta envergadura y no estaba dispuesta a recogerlos. Todo aquello ya no nos producía el sabor que tienen las cosas bien hechas...el tiempo avanza asesinando cada momento ingenuo. Pero el resquicio de esperanza que quedaba en un rinconcillo de mi corazón era el que se encargaba de volver a colocarme una (es)tupida venda.

"No sé cómo decirle”. Sigue empeñado en repetir uno a uno cada “te quiero”, y cada beso sabe más amargo que el anterior. Palabras vacías, diecisiete de tantas que pasaron sin pena ni gloria por mi cama. Almas desgarradas agarradas a la soledad, la libertad, la esperanza. La paciencia finita.

Se levanta de la silla y se va, algunos instantes sólo pertenecen a uno. En algunos instantes sobra una respiración, sobra otra boca. Nadie tiene derecho a pedirte aliento, a pedirte más palabras.

Como bien se encargaron de decir, sé siempre dueño de tu silencio, pero no esclavo de tus palabras. Con todo, hay veces que debemos demasiado por nuestros silencios.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Chico conoce chica

Estaba allí, de pie, mirándola.
Sólo el acelerado temblor de un corazón podrido (de latir) removía, aún, sus vísceras. Cada gesto fue seguido minuciosamente desde las improvisadas bambalinas de la puerta. Su trabajo sí se lo toma en serio.
Para cuando ella se diera cuenta habría sido, ya, demasiado tarde. Es verdad que aquel ruido seco la desconcertó ¡cómo imaginar que la cortina de jabón tupida sobre sus húmedos ojos le impedía ver a su futuro asesino! Segundos después el hombre abrió fuego. Los azulejos, azules, chorraban bañados en rojo. El mismo rojo de la sangre cuando aún está caliente.
El baño seguía oliendo a jabón.